Para superarte, debes transformarte

Si tienes que moverte, hazlo.
No te quedes estancada en tus dudas.
Enfréntate a tu peor enemigo: tú misma/o.
Ámate, valórate, cree en ti.

El proceso de transformación es doloroso, pero necesario. Te hace más fuerte.
Desnuda tu alma. Quítate las máscaras de la costumbre y de la aparente comodidad. Da el salto.

Atrévete a lo desconocido; nadie nace sabiendo.
Respira el aire de la vida, llénate de amor.
La costumbre nunca será más fuerte que el amor, porque solo el amor libera, sana y reconstruye.

Haz silencio. Escucha a Dios, escucha los latidos de tu corazón.
Transformarte, metamorfosearte, es el camino correcto para empoderarte desde la superación personal y espiritual.

Atrévete a ser feliz, a volar con la amplitud de las alas que Dios te regaló.
Tú tienes el poder de decidir: o entierras tus muertos, o mueres con ellos.

Mírate como Dios te mira: con amor y compasión.
Atrévete a sonreír en medio de tu desierto, porque incluso allí puedes dar agua al sediento.
Empieza a creer en las promesas de Dios para tu vida.

Cuando aprendas a confiar y caigas hasta el fondo, entonces comienza tu subida, siempre bajo la dependencia de Dios.
Es tu tiempo. Es el tiempo de Dios en tu vida.
Déjate transformar por el poder de su amor.

Jacqueline Tineo

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